Antecedentes. En la antigüedad se utilizaron dos formas distintas para fabricar las monedas. La más utilizada en aquellos tiempos y que ha llegado hasta nuestros días fue precisamente la acuñación, la cual consistía en fabricar una pieza metálica (el flan) de peso y calidad requeridos, ponerla entre dos cuños, previamente calentada para facilitar el acuñado, golpear sobre el cuño para obtener las marcas en el metal que darán forma a la moneda. Las primeras monedas de las cuales tenemos conocimiento son de Asia Menor, y se fabricaron con este sistema, que es el que ha prevalecido, con ciertas variantes, hasta el día de hoy, probablemente por sus claras ventajas. El método específicamente consiste en dos operaciones fundamentales: Primero fabricación de los flanes monetales o cospeles y segundo el estampado por percusión de los tipos monetales en dichos flanes. Los métodos para confeccionar cospeles, es decir, flanes vírgenes que luego sufrirían la acuñación, fueron muy variados: primero por fundición, siguiendo el mismo sistema que el que se usa para fabricar las monedas fundidas, pero en este caso, los moldes no llevan grabado el tipo monetal, o sea, el resultado es un flan liso, sin inscripciones. Segundo en barras cilíndricas de las que se iban cortando los flanes. Tercero de una lámina metálica se recortan con tijeras los cospeles y cuarto reacuñando piezas ya amonedadas. El sistema de acuñación acabó imponiéndose porque, aunque era mucho más trabajoso y requería de la intervención de muchos más operarios, presentaba una serie de ventajas, como la mejor calidad en el resultado, mayor control en los procesos y la capacidad de emitir grandes series monetarias más rápidamente, mejor calidad de las monedas y, sobre todo, una mayor dificultad de falsificación. El proceso de imprimir por percusión los tipos monetales en el cospel virgen fue lo que se llamo técnicamente acuñación. Para acuñar una pieza se necesitan dos cuños o troqueles, uno inferior y fijo, llamado Anverso, que tiene que ir embutido en un yunque, y otro superior y móvil llamado Reverso. Ambos deben llevar grabados en negativo e incuso los tipos monetales y las leyendas. Sobre el cuño del anverso se coloca el flan monetal sujetándolo con las tenazas, o los cospeles unidos en ristra. Se golpea con el martillo sobre el cuño del reverso, que oprimirá e incrustará el cospel contra el anverso y de esta manera el flan monetal, con los dos tipos ya marcados, se convierte en moneda. El proceso de acuñación mismo empezaba cuando los flanes eran calentados en la mayoría de los casos ya que así el golpe o los golpes de martillo podían ser más suaves evitando así que el cuño del reverso, donde incidía directamente el martillazo, pudiera sufrir fisuras o roturas. El calentamiento previo de los flanes también posibilitaba una impresión mas perfecta de los tipos, aunque si el flan estaba muy caliente provocaba que los contornos de la moneda fueran poco nítidos, daba la apariencia de que los cuños estaban más usados de lo que en realidad estaban, y también el calentamiento de los flanes y en consecuencia su maleabilidad hacia que no se agrietasen las monedas con tanta facilidad por los bordes. De todas formas era normal que cada pieza fuera golpeada más de una vez para que quedara bien acuñada. Pero este proceso de recalentamiento de la pieza también tenía sus inconvenientes: si la pieza estaba muy caliente, al sellarla había mas posibilidades de que el metal quedara pegado a los cuños, introduciéndose entre las pequeñas grietas de las epigrafía o entre el pelo del busto, provocando el engorroso y paciente trabajo de su limpieza, provocando verdaderos retoques de los cuños. También al estar el metal del flan demasiado caliente provocaba que algunas monedas quedaran pegadas al cuño, lo que dificultaba el acto, siempre rápido, de sustituir el flan acuñado por otro para acuñar. Por lógica el cuño que más se calentaba era el del anverso, ya que era donde el flan caliente permanecía más tiempo, así que el cuño al cual se pegaban más los flanes era este. Acuñación en Metalor Acuñaciones C.A La Acuñación es un proceso mediante el cual se estampa sobre una superficie, en este caso metal, una imagen previamente diseñada y tallada sobre acero llamado Troquel. Existen dos métodos de estampado con los cuales trabaja actualmente METALOR, Esto dependerá exclusivamente del diseño que se quiera lograr en la pieza final. La estampación libre, permite acuñar fácilmente botones, pines, porta nombres, placas, etc, y no requiere de un anillo que evite la deformación de la pieza. Con este método se utilizan pedazos rectangulares del metal con los que se va a trabajar y luego de su posterior acuñación, se cortan y se llevan a la medida requerida. La estampación por anillo, es comúnmente utilizada para la elaboración de piezas más delicadas como monedas y medallas. Se utiliza un anillo que sujeta al troquel y evita que la pieza, una vez que sea estampada, se deforme o pierda peso mediante estiramiento. Este método requiere el corte del metal antes del proceso de acuñación. Para el caso de monedas con gramaje específico, resulta conveniente cortar los llamados cospeles, con el espesor específico, logrando de esta forma que la pieza final mantenga el peso estimado. Una vez que la pieza ha sido cortada, se procede a limar y rematar cuidadosamente los bordes para evitar filos. Dependiendo al requerimiento del cliente, la pieza puede tener acabados dorados, plateados, niquelados, cobrizos o envejecidos. Estos acabados son realizados mediante un proceso químico llamado galvanoplastia. La galvanoplastia es el proceso basado en el traslado de iones metálicos desde un ánodo a un cátodo en un medio líquido, compuesto fundamentalmente por sales metálicas y ligeramente aciduladas. En este proceso ocurre la deposición de un metal sobre otra superficie, el cual usualmente mejora sus características y aspecto final. Una vez que la pieza es retirada de los baños galvánicos, es secada con aire comprimido y se procede a su empaque. En Metalor Acuñaciones ofrecemos distintos tipos de estuches o bolsas de terciopelo que permiten, no solo conservar la pieza, sino también presentarla de modo vistoso. METALOR elabora mediante estos procesos productos como las Monedas Conmemorativas y de Colección, pines, botones, porta nombres, llaveros, placas, insignias, abrecartas, portarretratos, etc. Dependiendo de la solicitud se trabaja con metales preciosos o metales comunes como el cobre, bronce o latón.. |